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GANAR A NIÑOS PARA JESUCRISTO
Cómo llevar a un niño a Jesucristo
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Índice
01 ¡Bienvenidos!
Ganar a niños para Jesucristo – es el título de estas páginas y es nuestro deseo. Es lo que nos apasiona. Es nuestra meta.
Ganar a niños para Jesucristo – hay pocos temas que requieran más sabiduría y sensibilidad. Está claro que la fe es un don de Dios. Por eso, cualquier tipo de manipulación está fuera de lugar. Además, es un hecho que Dios habla a los niños y que estos anhelan el perdón de sus pecados y un cambio en sus vidas. Estas páginas mantienen el equilibrio y son de gran ayuda para todos aquellos que deseen acompañar a los niños en su camino hacia Jesucristo.
Ganar a niños para Jesucristo – sobre esto sólo puede escribir quien comparta ese anhelo y haya acumulado muchas experiencias. En el caso de Elfriede Grotz se dan ambas circunstancias. Esto se refleja en estas páginas y es lo que las hace tan enriquecedoras y prácticas para cualquiera que comparta ese mismo interés.
KEB-Deutschland e. V.
(KEB = Kinder entdecken die Bibel (Niños descubren la Biblia))
02 Ganar a niños para Jesucristo
Nuestro tema: Cómo llevar a un niño a Jesucristo
Se podría oír caer un alfiler. Los niños y niñas de la reunión infantil siguen con ojos y oídos la apasionante historia misionera de Jesse Overholtzer. Están totalmente absortos cuando Jesse, junto con unos amigos, consigue llevar a una vaca al tejado del granero a medianoche y cuando, a la edad de12 años, se marcha a escondidas de la casa de sus padres. Son testigos de cómo Jesucristo lo persigue y le muestra su amor.
Jesse Overholtzer se convirtió en predicador. Los libros de Spurgeon lo fascinaban. En ellos se topó con la afirmación de que un niño de cinco años, si se le instruye adecuadamente, puede creer de verdad y nacer de nuevo, igual que un adulto.
"¡Eso no es cierto!", exclamó Overholtzer en voz alta, "los niños aún no pueden creer y ser salvos. Son demasiado pequeños". De un golpe cerró el libro y lo dejó a un lado. En ese momento, los niños exclaman indignados: "¡Pero sí es cierto!"
Y tienen razón. Porque muchos de ellos saben por experiencia propia que Jesucristo salva a niños.
¿Tú también habrías protestado si hubieras estado presente en esa reunión infantil?
Al final de la historia, los niños suspiran aliviados, porque Jesse Overholtzer cambió de opinión. Es más: un "experimento" con niños lo convenció de la veracidad de la afirmación de Spurgeon, hasta el punto que decidió dedicar su vida por completo a la evangelización entre niños. En 1937 fundó la organización Child Evangelism Fellowship (CEF). CEF es una obra misionera internacional. Sus colaboradores trabajan en casi todos los países del mundo para ganar a niños para Jesucristo.
¿Te gustaría participar también y ganar a niños para el Señor Jesús a través de conversaciones personales, en el culto infantil, en campamentos infantiles...?
Las próximas páginas responden a la pregunta: ¿Cómo llevar a un niño a Jesucristo? Se escribieron desde la experiencia práctica y para la práctica, y constituyen una buena guía para tu ministerio entre niños. La experiencia, muchos niños y numerosos ejemplos demuestran la obra de Dios en los jóvenes y lo honran.
- "Ganar a niños para Jesucisto" es un mensaje de ánimo para quienes desean guiar a niños y niñas hacia la fe en el Señor Jesús. ¡No renuncies a ese objetivo! Ni siquiera cuando te enfrentes a oposición. Una mujer dijo: "En la iglesia me regañan porque guío a los niños hacia Jesús".
- "Ganar a niños para Jesucisto" es una guía para todo aquel que tenga preguntas relacionadas con la conversión de niños.
La voluntad de Dios es la motivación principal para estas exposiciones:
"Así, no es la voluntad de vuestro Padre que está en los cielos, que se pierda uno de estos pequeños" (Mateo 18:14).
Bendiciones,
Elfriede Grotz
03 El obrero en el ministerio pastoral entre niños
Llevar a niños a Jesucristo es uno de los mejores momentos de la labor misionera entre niños. O, como dijo Oswald Chambers: "Nunca se acostumbra uno a ese milagro indescriptible que ocurre cuando un alma encuentra a Dios".
Ser testigo de la conversión de una persona es a la vez un privilegio y una responsabilidad. Para colaborar en ello, no es imprescindible haber sido formado previamente.
En este punto queremos destacar tres requisitos sencillos, pero muy eficaces.
Requisitos para el obrero
1. Su vida de fe personal
El nuevo nacimiento, el seguir fielmente a Jesús en la fe, así como la obediencia por amor a Dios, esos son los requisitos más importantes para el obrero. Es un lector apasionado de la Biblia. Esto le permite crecer en la fe y en el conocimiento del SEÑOR (2ª Pedro 3:18). Así, su vida da fruto.
2. Su convicción
Quien quiera guiar a niños hacia la fe debe tener una doble convicción: por un lado, que los niños necesitan la salvación, y por otro, que Dios quiere salvarlos.
3. Su ejemplo
La vida del obrero debe reflejar su mensaje. Solo quien se deja guiar por la Palabra de Dios en su pensar, hablar y actuar, es creíble y puede orientar a otros. No podemos ser mejores cristianos en público de lo que lo somos en privado.
Ser ejemplo no debe confundirse con ser perfecto.
Quien quiera aparentar ser "perfecto" y al parecer lo sabe todo y lo puede todo, suele dar la impresión de ser legalista, no comprensivo.
No es la perfección, sino una vida ejemplar lo que transmitirá a los niños de forma creíble lo que significa ser un seguidor de Jesús.
Para reflexionar:
- ¿Alguna vez has pedido perdón a un niño?
- ¿Ven los niños cómo superas los problemas con la ayuda de Jesús?
- ¿Ven los niños en ti que una vida con Jesús está llena de alegría y satisfacción?
Un ejemplo convence. Por eso, aquí queremos destacar el ejemplo único del Señor Jesucristo.
"Entonces le dijeron (los fariseos): ¿Tú quién eres? Entonces Jesús les dijo: Lo que desde el principio os he dicho" (Juan 8:25).
Y como el Señor Jesucristo es nuestro ejemplo, le pedimos que nos haga semejantes a Él. Entonces los niños dirán: "Primero amé a la persona que me habló de Jesús, y luego amé a Jesús".
Tres características de un buen acompañante espiritual
1. Tiene tiempo
Unos veine minutos bastan para llevar a un niño a Jesucristo.
Tener tiempo significa que el acompañante espiritual le presta al niño su atención completa. No deja que sus pensamientos se desvíen. Evita mantener la conversación con prisas. A veces es mejor fijar una cita para el día siguiente.
2. Escucha con atención
Para muchos niños es un gran alivio poder contarle al acompañante espiritual todo lo que les preocupa. Por eso es tan importante saber escuchar. No hace falta dar un consejo tras la primera frase del niño. Y el versículo bíblico adecuado también puede darse más adelante.
Escuchar también significa captar lo que queda sin decir. Los niños se expresan de formas diferentes. Y algunos tienen dificultades para decir lo que realmente piensan. Quizás se guardan algo porque se avergüenzan.
El SEÑOR responderá a una oración silenciosa pidiendo sabiduría y comprensión.
3. Es discreto
Debería estar claro que el obrero no debe compartir lo que se le ha confiado. Los niños y las niñas se sentirían profundamente heridos si alguien abusara de su confianza.
A veces, Dios descorre el velo y nos permite ver cómo obra en los niños y las niñas. Nos confía la hermosa tarea de ayudar a los niños a dar el paso hacia Jesús. Él bendice este ministerio que hacemos según Su voluntad y en dependencia de Él.
04 ¿Pueden los niños convertirse?
Argumentos a favor de la conversión de niños
1. La Palabra de Dios
La Biblia habla a menudo de la conversión de niños. El Creador ha expresado claramente su voluntad al respecto.
Deuteronomio 31:12-13 (LBLA) "Congrega al pueblo, hombres, mujeres y niños, ... para que escuchen (la Palabra de Dios), aprendan a temer al Señor tu Dios, ... Y sus hijos, que no la conocen, la oirán y aprenderán a temer al Señor vuestro Dios, ..."
Mateo 18:14 "Así, no es la voluntad de vuestro Padre que está en los cielos, que se pierda uno de estos pequeños".
Juan 1:12 "Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios..."
Muchos versículos hablan de niños, otros los incluyen. Por ejemplo:
Salmo 78:3-7; Mateo 19:13-15; Juan 3:16; Hechos 2:21.
Estos y otros pasajes bíblicos muestran que los niños no sólo deben ser instruidos en la Palabra de Dios, sino que esta también puede generar una respuesta en sus corazones.
2. La experiencia
Una prueba evidente de que los niños pueden convertirse es la experiencia misma. Innumerables niños y niñas han aceptado a Jesús como su Salvador y Señor. En muchos casos, su fe ha demostrado ser un fundamento sólido y los ha sostenido hasta la edad adulta.
Encuestas realizadas en centros de estudios teológicos han revelado que, a veces, más de la mitad de los estudiantes se convirtieron cuando eran niños.
Tras una semana de actividades evangelísticas para niños, un colaborador dijo: "Para mí fue una experiencia importante ver cómo los niños recibían a Jesús de forma totalmente consciente. Me di cuenta de que mi forma de pensar había sido errónea. Les había hablado del Evangelio a los niños y, al mismo tiempo, no les había facilitado entregar sus vidas a Jesús. No les daba la oportunidad de hacerlo. Pensaba que los niños aún no estaban preparados para ello o que de todos modos ya eran salvos.
Al ver ahora cómo se salvaban los niños, se me abrieron los ojos: los niños necesitan la salvación. Estoy agradecido al Señor por esa corrección. Para mí era absolutamente necesaria".
Una misionera que trabaja con niños contó lo siguiente de una campaña de evangelización en carpa: "Tras el programa para niños, un chico de doce años dijo: 'Acudí todas las noches a la carpa, pero no me atrevía a pasar al frente. Gracias por haber invitado también a los niños a venir a Jesús. Ahí me animé a hacerlo'".
3. Testimonios personales
Ejemplos históricos:
El Conde Zinzendorf (1700-1760), uno de los precursores del pietismo y del movimiento misionero, se convirtió a la edad de cuatro años.
Corrie ten Boom (1892-1983), que salvó a muchos judíos del Holocausto en los Países Bajos, entregó su vida a Jesús cuando tenía cinco años.
Ejemplos contemporáneos:
Un líder misionero de KEB se convirtió a los doce años, durante una campaña de evangelización.
Un renombrado profesor declaró: "Por la gracia de Dios me convertí a los seis años. No fue por sentimientos, sino por una clara convicción de pecado tras un estudio bíblico. De niño experimenté ambos extremos: que mis padres se tomaran en serio mi fe, pero también el rechazo, ya fuera abierto o encubierto, de mi testimonio por parte de otros. Por eso sé lo importante que es para los niños que se tome en serio y se fomente su fe, aunque aún no sean tan maduros en otros aspectos".
Un antiguo presentador de televisión alemán experimentó su conversión a los nueve años.
Susanne es enfermera, está casada y tiene hijos adultos; junto con su marido participa en proyectos misioneros y lleva a niños a Jesús: "Todavía recuerdo muy bien cómo en una reunión de niños nos hablaste de una niña que se había convertido contigo. En aquel momento estaba tan impresionada y abrumada por el amor de Jesús, que fui a casa y escribí todos mis pecados en una hoja de papel. Se los presenté a Dios en oración y le pedí perdón. Después quemé esa hoja solemnemente". Susanne tenía once años cuando hizo eso.
4. Citas de personalidades cristianas
En la iglesia de Jesús, las opiniones sobre la conversión de los niños están muy divididas. Sin embargo, el tema cuenta con grandes defensores, cuyas declaraciones han tenido y seguirán teniendo un impacto positivo.
Charles H. Spurgeon (1834-1892) fue un predicador del avivamiento en Inglaterra en la segunda mitad del siglo XIX. Sus sermones y escritos se siguen leyendo hoy en día en todo el mundo. Afirmaba que un niño de cinco años, si se le instruye adecuadamente, puede creer de forma tan genuina y nacer de nuevo como los adultos. Estaba convencido de que quienes se convirtieron de niños se cuentan entre los mejores creyentes y, a la larga, son más constantes y fiables.
D. L. Moody (1837-1899), uno de los evangelistas más conocidos de Norteamérica, vio que en las iglesias hay mucha incredulidad que se opone a la conversión de los niños, y que muy pocas personas creen que los niños puedan nacer de nuevo. Expresó su esperanza de que las cosas pudieran cambiar.
El profesor de una importante escuela de teología dijo: "... en este punto queremos destacar la importancia de la labor entre niños. En los niños, la intuición, ese conocimiento interior de Dios, sigue estando muy presente. Por eso, como padres creyentes, nuestro objetivo debe ser alimentar desde temprana edad ese conocimiento interior en nuestros hijos. Pero también deben ser guiados, a través del arrepentimiento y la conversión, hacia una relación personal con Dios, a ser posible antes de que empiecen la escuela".
Un evangelista dedicado a los jóvenes señaló: "Aunque los niños no son mi público objetivo, en los últimos años he observado un notable aumento de conversiones entre los niños. A veces son incluso más niños que jóvenes".
Nuestra misión de ganar a los niños para Jesucristo tiene su origen en la Palabra de Dios.
La experiencia, los testimonios personales y las citas de los numerosos defensores de esta causa son el río que brota de allí, que quiere regar tu ministerio entre los niños y darte impulso para esta labor orientada a un objetivo concreto.
Todo ello confluye en estas conocidas palabras del Señor Jesús:
"Dejad a los niños venir a mí, y no se lo impidáis…" (de Marcos 10:14-16).
05 Reservas y prejuicios contra la conversión de niños
La conversión de niños no siempre se ve con buenos ojos, sino que también suscita reservas y prejuicios. Un factor que podría influir es la cosmovisión con la que se juzga al ser humano. Según la cosmovisión humanista: el ser humano es bueno. O según la cosmovisión bíblica: el ser humano es pecador por naturaleza.
Un pastor me expresó su opinión en una carta: "¿Necesitan nuestros hijos, que han crecido en hogares cristianos, una conversión? La pregunta es: ¿de qué tienen que arrepentirse? ¿Es necesario tomar una decisión consciente por Jesús, o se trata de muchas pequeñas decisiones que, acorde a la edad, hay que tomar una y otra vez? Jesús dice que el Reino de los Cielos pertenece a los niños".
Sus argumentos iban en contra de la predicación evangelística, ya que esta "provoca en los niños un fuerte sentimiento de culpa que no pueden soportar". Además, criticó la "interpretación teológicamente muy cuestionable del 'camino estrecho y el camino ancho' con los inevitables destinos del cielo o el infierno, sin opción intermedia".
En mi Biblia no encuentro ningún pasaje donde Dios hable de una "opción intermedia". Y por experiencia puedo decir acerca del "fuerte sentimiento de culpa": Quien habla de pecado en su mensaje, no les cuenta nada nuevo a los niños. Muchos saben que son culpables. Y muchas veces he visto que los niños están esperando a que alguien les diga cómo y ante quién pueden descargar ese peso.
A menudo les he dado este consejo a los niños: "Escribe en un papel todos tus pecados de los que seas consciente y que te agobien. Acude con esa lista al Señor Jesús. Confiésale todo en oración y pídele perdón".
En mi mente veo a Joaquín ante mí. De repente se levantó de un salto de la silla y exclamó: "¡Esa va a ser una lista muy larga!"
Confesar la culpa. Empezar de nuevo. Eso es lo que anhelan muchos niños y niñas. Puedes darles la buena noticia de que el Señor Jesús perdona todos los pecados.
Las reservas y los prejuicios levantan un muro que se lo hace (casi) imposible a los niños llegar a Jesús, el Salvador.
Pero los muros pueden caer y las piedras se pueden quitar.
¿Quieres participar en ello?
1. "Los niños todavía no entienden todo"
Eso es cierto. Pero creerán acorde a la Palabra de Dios y su propia comprensión. Y Dios toma esto muy en serio.
Por cierto, ¿acaso los adultos lo entienden todo? En lo espiritual, el intelecto no es determinante. Porque si así fuera, habría muchas más personas siguiendo a Jesús.
No es la razón lo que salva, sino la fe (Efesios 2:8). Es el Espíritu de Dios quien nos lleva al conocimiento de la verdad, nos llama a la fe y nos hace crecer en ella.
2. "Los niños son muy pequeños"
Juan 3:16 dice: "Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que tiene más de 12 años y en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna".
Perdón... esa traducción de la Biblia no existe. Ni un solo versículo dice que la conversión solo sea posible a partir de una determinada edad. Pero sí dice Dios en Su Palabra que se revelará en amor a los humildes, débiles y pequeños.
¿Cuándo tiene un niño edad suficiente para aceptar a Jesucristo?
La respuesta es cuádruple:
- Cuando sabe que es amado por Dios.
- Cuando es consciente del bien y del mal.
- Cuando ha aprendido que Jesús murió por sus pecados.
- Cuando desea confesar y abandonar el pecado por voluntad propia.
Cuando se da todo eso, un niño está preparado para aceptar a Jesús como Salvador y Señor.
En unos puede ser antes y en otros, más tarde. Esto tiene que ver con que Dios tiene una historia totalmente personal con cada uno.
No soy de los que le echan toda la culpa al diablo. Pero sé que el enemigo de Dios conoce el valor del alma de un niño.
"Todavía hay tiempo...", le encanta convencer de esa opinión a los cristianos. Especialmente cuando se trata de la conversión de niños. ¿Es cierto que hay tiempo para la conversión? Si es así, ¿cuánto tiempo?
Mis pensamientos van a la estación de oncología del hospital infantil. Pienso en la noticia: "Niña de diez años muere atropellada por un autobús escolar".
Estuve ante la tumba de Lena, que falleció en un accidente de tráfico. Cuando tenía once años, me preguntó: "¿De verdad se puede tener vida eterna? Si es así, ¿cómo?"
No hay nada tan urgente como la conversión de una persona. Y sin embargo no debemos presionar. Les hablamos a los niños de la buena nueva de Jesús y confiamos en que la Palabra de Dios no volverá vacía (ver Isaías 55:11).
Si una persona llega a creer en Jesús ya de niño, ¡una vida entera habrá sido salvada!
¡Es una gran bendición cuando se establece el rumbo correcto para esta vida y para la eternidad lo antes posible y Dios se convierte en el Señor de la vida!
¡Es un gran honor para el Creador y Redentor que alguien llegue a ser Suyo ya de niño y que Dios pueda hacer historia con esa vida!
¿A qué edad te convertiste tú? Pienso que muchos lectores de estas páginas eran niños cuando conocieron al Señor Jesús.
3. "Los niños no perseveran"
La pregunta sobre la perseverancia es legítima.
¿Los niños perseveran? No.
¿Los jóvenes perseveran? No.
¿Los adultos perseveran? No.
¿Sostiene Dios a Sus hijos y puede llevarlos a buen puerto? ¡SÍ!
Eso es un hecho. Y es por eso que yo también sigo en el camino con Él. ¡El Dios misericordioso, compasivo y paciente es un Redentor poderoso! Nos compró con Su sangre. ¿Cómo podría soltar a siquiera uno de los Suyos? ¡Jamás!
Jesús, el Autor y Consumador de la fe (Hebreos 12:2) lo ha prometido: "... nadie las arrebatará de mi mano (…) nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre" (de Juan 10:28-29).
Se puede decir que que los hijos de Dios somos sostenidos por ambas manos.
Es cierto que los niños tampoco se libran de los momentos difíciles. También es cierto que algunos se desaniman. La parábola del campo con cuatro tipos de tierra también aplica para los niños. Pero eso no puede ser un argumento en contra de la conversión de niños, pues tampoco lo es en contra de la conversión de adultos que más tarde siguen su propio camino.
Nuestro ministerio entre niños conlleva decepciones. A algunos niños no los he vuelto a ver tras su conversión. Eso duele. Pero Dios sigue velando por ellos. A su debido tiempo, volverá a retomar el contacto con Sus hijos.
Un nacimiento espiritual es tan irreversible como un nacimiento natural.
Una de las responsabilidades de un obrero es hacer un buen seguimiento. Y eso incluye, sobre todo, orar fielmente por los niños.
Reservas y prejuicios contra la conversión de niños a menudo tienen su origen en la propia historia de vida
Si alguien vivió su conversión bajo presión o miedo, percibirá presión ante la más mínima invitación a tomar una decisión. Y con ánimo de proteger a los niños, tal vez caiga en el otro extremo: nunca los invita a venir a Jesús.
Mi consejo: como adulto, pon punto y final a tu pasado y vuelve a abordar el tema con objetividad.
O, diciéndolo con una metáfora: si alguien se cayó de un caballo cuando era niño, no debe prohibir a los niños que se suban a uno. Al contrario, debería sostener el estribo y ayudarles a montar.
Más adelante seguiremos quitando piedras del muro de reservas y prejuicios.
Pero son los propios niños quienes dan la mejor respuesta a cualquier prejuicio.
"Todavía recuerdo muy bien cómo nos invitasteis a venir a Jesús. Ya estábamos en el camino de regreso a casa, cuando mi amiga dijo: 'Vamos'. Entonces cambiamos de dirección, y no solo hacia el colegio (nota: allí se celebraba el evento para niños), sino también hacia Dios. Nunca me he arrepentido de mi conversión. Aunque a menudo he sido infiel, el Señor Jesús siempre me ha acogido de nuevo. He encontrado muchos versículos en la Biblia que me han animado en momentos difíciles, como el Salmo 121 o Josué 1:9". Tina
"Después de la semana bíblica infantil, me sentí muy feliz de ser hija de Dios. Incluso mi madre estuvo más amable de lo habitual durante unos días". Mariette
"A veces los demás se burlan de mí porque ahora soy cristiana. Pero no me arrepiento de haber aceptado a Jesús". Renate
"Me encanta vivir para Jesús. Puedo confiar en él. Y como sigo a Jesús, tengo la certeza de que la vida continúa y de que Jesús dirige y guía mi vida". Marie
"Sigo caminando con Jesús y creo que nunca más me desviaré de ese camino. A él puedo contárselo todo y él me ayuda. Me siento de maravilla desde el campamento infantil". Katja
06 Acompañar espiritualmente a los niños
Acompañando espiritualmente y con amor a los niños, queremos ayudarles en sus dudas sobre la fe y la vida. A veces, este acompañamiento se prolonga durante años y no se limita a una única conversación.
Distinguimos entre tres tipos de acompañamiento espiritual.
1. Dirección espiritual hacia la aceptación de la salvación
Esta dirección se puede hacer mediante historias bíblicas, canciones y otros elementos de las reuniones. Los ejemplos a seguir y las experiencias de los niños también juegan un papel importante. El sentimiento de culpa y las preguntas sobre la vida y su sentido despiertan el anhelo por Dios. También el tener que enfrentarse a enfermedad y muerte puede conducir a Dios. Y, cómo no, las situaciones familiares también pueden allanar el camino, incluso las más difíciles: ya sea adicción al alcohol o a las drogas en la familia, abusos, divorcio, violencia, falta de límites o abandono.
A este respecto, necesito hacer una pequeña digresión:
"Familias desestructuradas" parece ser una expresión muy extendida. Me preocupa ver cómo a menudo se les pone esa etiqueta a niños que vienen de situaciones familiares difíciles. ¿Realmente ya no hay esperanza para ellos? ¿Acaso hay casos imposibles para Dios? ¿Dónde queda la fe en que el Creador quiere salvar a sus criaturas?
Una conocida me contó por teléfono una historia de su barrio: "El matrimonio se ha roto. La mujer se ha marchado. Me dan pena los niños". En la siguiente frase expresó su conclusión: "¿Qué futuro puede haber para ellos?"
Profundamente conmovida colgué el teléfono, pero al mismo tiempo brotó la esperanza en mi corazón: ¿No podrían ser precisamente las dificultades en el hogar familiar el terreno en el que Dios quiere revelarse?
Conozco a alguien que venía de una familia desestructurada. Dios organizó una campaña de evangelización para ella en su pueblo. Ella fue la única que se convirtió. Más tarde Dios la llamó a las misiones. Dios usó su vida para anunciar el Evangelio a innumerables niños en Alemania y en todo el mundo: en persona, por escrito y a través de las audio historias "Historias para niños" en más de 40 idiomas. Las puedes encontrar en esta plataforma: www.wol-children.net.
Una mirada a la historia de la Iglesia y de las misiones nos muestra que Dios se compadece de manera especial de aquellos que han tenido que afrontar la vida con un legado difícil. Para Él es irrelevante si alguien proviene de una familia desestructurada o de una familia unida. Lo único que cuenta ante Dios es el amor hacia Él y la entrega a Él.
Me entusiasma cuando a menudo responden a la llamada de Dios precisamente aquellos niños de los que menos se habría esperado.
Si somos sinceros, debemos admitir que todos tenemos cicatrices o carencias. No se libra nadie. Tampoco los que vienen de familias aparentemente intactas.
Tal vez lleves una carga que nadie conoce. ¡No te rindas! Sé valiente, aférrate a la esperanza, porque…
"Cercano está el SEÑOR a los quebrantados de corazón, y salva a los abatidos de espíritu" (Salmo 34:18, LBLA).
Precisamente porque creo eso, siento un cariño especial por los niños que están pasando por situaciones difíciles.
Quisiera contagiarte de ese sentir. Porque tanto lo bonito como lo difícil puede ser gracia que nos lleva a Dios. Los caminos de Dios siempre son buenos. Para todos. El Señor puede convertir el sufrimiento en una canción. El sufrimiento que Dios transforma se integra de forma armoniosa en la melodía de la vida.
2. Acompañamiento espiritual en el momento de aceptar la salvación
Se trata de la conversación personal con el niño que busca ayuda del obrero para aceptar a Jesús como Señor y Salvador.
Más adelante hablaré de este punto en detalle.
3. Acompañamiento espiritual tras aceptar la salvación
Se refiere a hacer un seguimiento del niño que ha nacido de nuevo. El objetivo es que el niño pueda seguir a Jesús fielmente y con gozo, y para ello necesita ayuda en oración, conversaciones y la práctica de la vida espritual. Hacer ese seguimiento es de gran importancia.
Tras esta introducción mostramos un camino que el niño puede tomar para aceptar personalmente la salvación.
El mandato de Dios es nuestra responsabilidad: anunciar el Evangelio a los niños.
Muchos obreros en ministerios infantiles lo hacen con gran dedicación y entrega. Su amor por los niños es evidente. Sin embargo, son pocos los que dan a los niños y niñas la oportunidad de responder a lo que han escuchado.
Una obrera dijo sorprendida: "¿Darles a los niños la oportunidad de aceptar a Jesús? Nunca hemos hecho eso".
En Paraguay, una mujer confesó después de asistir a la conferencia sobre este tema: "Hace 20 años que dirijo el culto infantil, pero NUNCA había invitado a los niños a tomar una decisión. Eso tiene que cambiar".
Algunos niños y niñas habrían llegado a Jesús mucho antes si hubieran tenido la oportunidad de hacerlo. Así lo confirman las campañas de evangelización para adultos, en las que un número sorprendente de niños se convierte. ¿Por qué? Porque allí se les invita a acercarse a Jesús.
Inmediatamente después de su conversión, Ana le dijo a su amiga: "¡Ojalá lo hubiéramos hecho mucho antes!"
La experiencia nos enseña que los niños necesitan acompañamiento espiritual. Muchos necesitan una invitación concreta. Pues solo unos pocos niños buscan por iniciativa propia una conversación personal, quizá porque son tímidos. Por eso es necesario un nexo de unión entre la dirección espiritual inicial y la conversación personal con el niño.
En las páginas siguientes se aborda cómo se puede ofrecer a los niños la posibilidad de acudir a una conversación personal.
07 Ofrecer una conversación personal a los niños
¿Qué NO es la oferta de una conversación espiritual?
- No es presión.
- No es manipulación de las emociones.
- No es infundir temor o amenazar.
- No es persuadir ni atraer con regalos.
¿Qué ES la oferta de una conversación personal?
- Es el nexo de unión entre hablar del Evangelio en el grupo y acompañar personalmente a un niño.
- Es como un puente que puede cruzar el niño para alcanzar aquello de lo que ha oído hablar.
- La oferta de una conversación personal le da al niño la oportunidad de responder a la llamada de Dios.
¿Por qué ofrecemos esa conversación personal a los niños?
1. Porque confiamos en que Dios, a través de Su Palabra y de Su Espíritu Santo, obra en los corazones de los niños, que entonces querrán responder al Evangelio.
2. Porque nos gustaría ayudar a los niños que desean aceptar la invitación del Señor Jesús, pero no sabemos quiénes necesitan ayuda.
3. Porque queremos ir al encuentro de los niños que, por sí solos, no darían el primer paso.
¿Cómo se debería ofrecer esa conversación personal?
La propia trayectoria vital influirá en la manera de plantear la invitación. A mí me gusta ofrecer a los niños una conversación personal, porque para mí fue de gran ayuda en mi conversión.
No pido a los niños que salgan al frente, ni que levanten la mano, ni que se levanten de sus asientos. Quiero evitar cualquier tipo de presión grupal.
Como cualquier servicio al Señor, la invitación a la conversación personal se debe hacer bajo la responsabilidad ante Dios, y respetando la dignidad de los niños.
La mayoría de las veces invitaba a los niños a charlar después de la reunión infantil. Si era durante una semana evangelística para niños, prefería hacerlo a una hora concreta del día siguiente. Esto me ha dado muy buenos resultados. Cuando un niño había tenido tiempo para reflexionar y luego acudió a la cita, lo veía como una primera señal de que su interés era genuino.
Hay varias oportunidades dentro del programa infantil para ofrecer a los niños la conversación personal. No es necesario ni recomendable que se haga siempre al final de la historia bíblica.
08 Elementos de la reunión que se pueden usar para ofrecer la conversación personal
1. La canción
Muchas canciones infantiles contienen el mensaje del Evangelio y son apropiadas para ofrecer a los niños una conversación personal en la que podrán aceptar la invitación del Señor Jesús.
Por ejemplo la canción: "Yo tengo gozo, gozo, gozo, gozo, gozo en mi corazón…". La letra dice que por tener a Jesús en el corazón, uno puede tener gozo, paz y alegría.
Aquí podrías aprovechar para decir: "Dios te ama, y quiere que tengas gozo, paz y alegría. ¿Te sientes culpable por algo? Jesús quiere perdonarte, para que vuelvas a estar alegre. Cuéntaselo todo en oración. Puedes hacerlo tú solo en casa. O si tienes alguna pregunta al respecto, puedes venir a verme después de la reunión. Entonces tendré tiempo para ti. Ven y cuéntamelo, si quieres".
2. La historia bíblica
Muchas historias de la Palabra de Dios invitan a acudir a Jesús en oración.
Ya sea Zaqueo, que literalmente acogió a Jesús, o Pedro, que tras la gran pesca se postró a los pies de Jesús al darse cuenta de sus pecados. Con la historia de la sanación del paralítico puedes señalar de forma muy natural que Jesús perdona los pecados, tanto entonces como ahora. Y el arrepentimiento del hijo pródigo puede servir de ejemplo para tu grupo de niños.
Ejemplo: "¿Quieres seguir el ejemplo del hijo pródigo y reconocer que hay pecado en tu vida? No tienes que esperar a ser mayor. El Señor Jesús quiere perdonarte y aceptarte ahora mismo. Habla con Él. Te está esperando porque te ama. Después de la reunión podemos hablar de ello; puedes confesarle tu pecado en oración y pedirle perdón. Pero si te vas directamente a casa, también puedes hacerlo tú solo en tu habitación. Jesús está en todas partes".
Es importante ofrecer a los niños ambas opciones: Pueden aceptar la ayuda, pero también lo pueden hacer solos. En ese caso, invítalos a una conversación posterior diciendo: "Si has aceptado al Señor Jesús por ti mismo, me encantaría que vinieras a verme para contármelo. Y te daré algunos consejos para tu vida con Jesús".
3. El versículo bíblico
También hay muchos versículos bíblicos que se pueden usar para invitar a los niños a una conversación personal.
Ejemplo: En Juan 6:37b el Señor Jesús prometió: "... al que viene a mí, de ningún modo lo echaré fuera".
"Esto aplica a todas las personas. A todos los niños. También a ti. Todo el mundo puede acudir a Jesús. Él no rechaza a nadie, aunque lo sabe todo de cada uno. Quiere que los niños y las niñas acudan a Él. ¿Te acercarás a Él? No hace falta que primero te vuelvas bueno ni que hagas el bien. Ven tal y como eres. Jesús te está esperando. Pídele que te perdone tus pecados y te acepte. Él responde inmediatamente a ese tipo de oraciones. Si quieres, después de la reunión podemos orar juntos".
Otras oportunidades pueden ser historias misioneras, ejemplos de personas que aceptaron a Jesús, y también tu propio testimonio.
La invitación a venir a Jesús y la oferta de la conversación personal deberían integrarse en el programa de la reunión de forma natural. Y no se deberían dar siempre en el mismo momento, ya que si es así, los niños desconectan.
¿Cómo debería ofrecerse la conversación personal?
1. Brevemente. Unas pocas frases son suficientes.
2. Personalmente. Dirigiéndote a cada niño, usando "tú". Es más personal que "nosotros", "vosotros" o "uno".
3. Claramente. Después, cada niño debería saber cómo, cuándo y dónde puede acudir para mantener esa conversación.
4. Como algo voluntario. "Si tú quieres, entonces..." La conversación debería ofrecerse de tal manera que los niños la puedan aceptar inmediatamente o en otro momento. Cada niño puede decidir individualmente si quiere dar el paso hacia Jesús solo o si quiere aprovechar la conversación personal.
¿Cuántas veces debería ofrecerse la conversación personal?
Ruth Frey escribe en su libro "Trabajo entre niños" (descatalogado): "Es necesario repetir la invitación varias veces, siempre de forma amable. Que el niño la acepte o no, depende de él. Como nadie sabe cuándo Dios ha preparado a un niño, la invitación nunca está de más. Quizás el niño no vuelva nunca más. La responsabilidad es grande".
Si se trata de una reunión infantil semanal y habitual, no es necesario ofrecer la conversación personal cada vez. Ofrécela cuando la historia lo sugiera o cuando el tema tenga un enfoque evangelístico. Así evitarás que los niños dejen de prestar atención en el momento decisivo. Si la conversación personal se ofrece con demasiada frecuencia, se corre el riesgo de que ya no se escuche ni se tome en serio.
Quiero animarte a que ofrezcas a los niños la oportunidad de hablar contigo.
Mantente en comunión con el Señor Jesús, para que pueda hacer a través de ti lo que Él se ha propuesto. Él te dará las palabras adecuadas.
Espera y confía en que Dios obrará en los corazones de los niños a través de Su Palabra y Su Espíritu Santo, y que por medio de ti se ganarán niños para Cristo.
Tú puedes ser para un niño en concreto esa persona que le ayude a abrir la puerta, para que pueda entrar al Reino de Dios y ser salvo ahora y para siempre.
Después de un curso sobre este tema, Maike dijo:
"Es cierto, a menudo confiamos muy poco en lo que el Señor puede hacer. El lunes pasado les ofrecí a los niños la opción de una conversación personal. Y, de hecho, un niño vino y se convirtió. Tiene ocho años y viene regularmente a la reunión infantil desde hace cuatro años".
09 Acompañar espiritualmente en la aceptación de la salvación
El marco exterior
Prepara un rincón "Habla conmigo" – un espacio donde la conversación pueda desarrollarse sin interrupciones. Tal vez tengas una habitación aparte a tu disposición. Un espacio luminoso y bien acondicionado crea un buen ambiente. No cierres la puerta, déjala abierta. Hay que evitar cualquier apariencia sospechosa. Por ese motivo, un obrero varón debe encargarse de las conversaciones con los chicos, y no con las chicas. Debería haber otra persona adulta cerca.
Ten a mano tu Biblia y material para tomar notas. Prepara también material para el acompañamiento después de la aceptación de la salvación, por ejemplo una Biblia y un plan de lectura diaria.
Tu actitud amable y natural ayudará al niño a superar su nerviosismo.
Haz el diagnóstico
No empieces así: "Es maravilloso que quieras confesar tus pecados a Jesús. Junta las manos, cierra los ojos, vamos a orar". Cualquier niño estaría abrumado con esa introducción.
Bajo la dirección del Espíritu Santo, averigua primero en qué situación se encuentra el niño.
Las siguientes preguntas pueden ayudar:
"¿Por qué querías hablar conmigo?"
"¿Tienes alguna pregunta?"
"¿Por qué te has quedado después de la reunión?"
Una niña contestó: "Quería preguntar por qué la semana bíblica para niños siempre pasa tan rápido".
La introducción es importante, porque te muestra si el niño ha entendido de qué se trata y con qué necesita ayuda.
Averigua en cuál de estas cuatro situaciones se encuentra el niño:
1. El niño no ha entendido de qué se trata
Quizá el niño sólo haya oído que se puede ir al rincón "Habla conmigo", y por eso está allí.
2. El niño no va en serio
Puede que haya seguido a otros o que haya acudido al lugar acordado por curiosidad. No hay convicción de pecado.
A veces he preguntado directamente: "¿Has venido porque tu amiga estaba aquí?"
Los niños que están en una de estas dos situaciones todavía no están preparados para dar el paso hacia Jesús. No obstante muéstrate amable, no manifiestes decepción. Puedes animar al niño a que vuelva a reflexionar sobre lo que ha oído. Dile que puede acudir a ti en cualquier momento con sus preguntas.
3. El niño ya es salvo
Hay varios motivos por los cuales un niño quiera volver a aceptar a Jesús.
3.1 Falta la certeza de la salvación
Cuando pregunté: "¿Por qué quieres aceptar a Jesús otra vez?", recibí la respuesta: "Para estar seguro".
Basándote en Juan 1:12, le puedes decir al niño ya convertido que es un hijo de Dios. Dar las gracias también es un paso importante para que obtenga la certeza de la salvación. Anima al niño con una palabra de Efesios 1 a dar gracias por la salvación, el perdón y la vida eterna, es decir, por todo lo que ha recibido en Jesús. Anímalo también a confesar al Señor Jesús ante otros.
3.2 El niño ha vuelto a pecar
Al niño le servirá de ayuda que le digas que volver a pecar es una realidad en la vida de un hijo de Dios. Debe saber que a pesar de sus fallos sigue siendo un hijo de Dios (aunque entonces sea un hijo desobediente) y que no está perdido. El niño o la niña puede confesar su culpa ante Jesús y pedir perdón. Dale ánimos con 1ª Juan 1:9: "Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad". No tiene que volver a aceptar a Jesús, pero sí puede renovar su entrega a Él.
3.3 La conversión fue tan bonita
Es posible que el niño quiera volver a vivir la experiencia de la conversión porque le gustaron tanto la alegría, la atención recibida y los sentmientos experimentados.
Si ese es el caso, gózate con el niño por la experiencia de entonces. Invítalo a orar juntos para dar gracias a Dios. Háblale de la constante presencia del Señor Jesús (Mateo 28:20). Él está ahí, aunque los sentimientos digan otra cosa. Él está a nuestro lado en las dificultades. Jamás abandona a Sus hijos. Dale al niño la promesa divina de Hebreos 13:5: "¡No te dejaré!"
4. El niño ha entendido de qué se trata. Aún no es salvo y quiere recibir a Jesús.
Si el niño está en esta situación, le puedes ayudar a acercarse a Jesús.
Llevar al niño a Jesucristo
Con la pregunta "¿Por qué quieres recibir a Jesús en tu vida?" le das al niño la oportunidad de expresar lo que siente en su corazón.
1. Usa la Biblia
El niño está decidido a confesar su culpa y a aceptar a Jesús. A partir de ahí, apoya tus palabras en un versículo bíblico. Por ejemplo Juan 3:16; Juan 6:37; Romanos 10:13; 1ª Juan 1:9. O haz referencia a la historia bíblica, la canción, etc.
Usa solamente un versículo o una referencia de la reunión infantil, para no confundir ni abrumar al niño.
El centro de la conversación sobre la aceptación de la salvación será Jesucristo. Él quiere ser Salvador y Señor de la vida.
Algunos niños se asombran ante verdades espirituales. Dámaris dijo: "Nunca había oído que Jesús perdona todos los pecados".
Cuatro verdades de la fe que el niño debería conocer
El pequeño "Libro sin palabras" las ilustra de manera sencilla e impactante con cuatro colores.
Página dorada: El carácter de Dios. Su amor y santidad.
Página oscura: La realidad del pecado en la vida de cada persona. Su efecto y castigo.
Página roja: Jesucristo el Salvador. Él murió por todos los pecados y sacrificó Su sangre y Su vida. Jesús resucitó. Él es el único camino a Dios.
Página blanca: Aceptación de la salvación. Cuando nos perdona, el Señor Jesús nos hace limpios (blancos como la nieve) de toda culpa. Eso es la vida eterna.
¿El niño es consciente de que necesita salvación? Entonces tiene que saber cómo puede ser salvo.
Ejemplo: ¿Qué hace uno que se está ahogando? Pide ayuda a gritos.
Romanos 10:13 nos indica: "porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo". Invocar a Jesús nos salva del pecado y de la perdición.
2. ¿Realmente lo deseas?
Aceptar a Jesús como Salvador es de vital importancia. Sin embargo, antes de que el niño dé este paso, hay que indicarle que el camino con Jesús no siempre es fácil.
Seguir a Jesús no es garantía de buenas notas en el colegio, ni de tener mucho dinero, salud y prosperidad... No todos los días son de color de rosa. El seguir a Jesús también tiene otra cara, y eso no debe ocultarse.
Por eso dile al niño: "Es posible que tus amigos no te entiendan. Tal vez se rían y se burlen de ti. ¿Quieres vivir con Jesús a pesar de todo?"
Al seguir a Jesús podemos experimentar todo eso. Anima al niño a caminar con Jesús a pesar de todo. En la vida siempre habrá momentos difíciles. Pero quien tiene a Jesús, tiene su apoyo. Él escucha las oraciones y ayuda a superar los problemas. El buen Pastor no deja solas a Sus ovejas.
Dile al niño que Jesús da muchas cosas buenas. Nos da alegría y paz, perdón y vida eterna. Eso compensa con creces todas las dificultades.
Otra de las consecuencias es que la Palabra de Dios nos reta a elegir entre dos opciones. A muchas personas no les gusta eso.
O salvado o perdido.
O cielo o infierno.
O vida eterna o condenación eterna.
En el caso de los niños, es importante transmitirles esto con sabiduría y tacto. Es una de las responsabilidades del obrero que trabaja con niños.
Aunque se critique el acompañamiento espiritual en la aceptación de la salvación, diciendo que se manipula y persuade a los niños, la experiencia demuestra que los chicos y chicas saben muy bien lo que quieren y lo que no quieren.
Los siguientes ejemplos muestran que esos niños entendieron de qué se trata, pero no quisieron dar el paso todavía.
Durante una campaña evangelística para niños, había ofrecido la posibilidad de mantener una conversación personal. La cita era para el día siguiente a las 14:00 horas en la iglesia. Un niño aceptó la oferta. Durante la conversación, otro abrió la puerta de golpe y dijo muy claro: "No quiero orar, estoy buscando a mi amigo".
En la fiesta de clausura de un campamento infantil, un niño dijo lo que más le había gustado: "Hemos aprendido cómo se puede recibir a Jesús." No lo había hecho, pero evidentemente había entendido cómo hacerlo.
Y una niña dijo durante la conversación: "Me lo voy a pensar un poco más".
Otro momento que no olvidaré nunca fue este: Tres chicos trajeron a un niño pequeño a nuestra reunión para leer la Biblia juntos. Christian, recién convertido y lleno de entusiasmo misionero, inmediatamente preguntó al niño de cinco años: "¿Quieres también ser un hijo de Dios?" Silencio. Como buscando ayuda me preguntó: "¿Vas a orar con él ahora?" Respondí: "Lo tiene que querer él". Christian le preguntó al más pequeño con gran insistencia: "¿Quieres?" La respuesta: "¡No!"
Otros ejemplos muestran que Dios obró el entender y el querer.
Después de explicarle a un niño las posibles consecuencias de seguir a Jesús, le pregunté: "¿Quieres acercarte ahora a Jesús en oración, o prefieres pensártelo un poco más?" Respuesta: "¡Me lo he pensado muuuy bien!"
A otro niño le pregunté: "¿Por qué quieres hacer esto ahora?" La respuesta indignada fue: "¿Acaso crees que quiero ir al infierno?"
Lo notable es que en nuestra conversación no se había mencionado el infierno.
Es un milagro cómo Dios obra en los niños y revela a los pequeños lo que a muchos sabios les está oculto. El otro milagro es que nos hace partícipes de su obra y nos permite ser testigos de cómo atrae hacia sí los corazones de los niños.
3. La oración con el niño
Muchos niños saben lo que es orar y estan acostumbrados a ello. Pero no deberías dar nada por sentado.
Antes de orar, puedes mencionar que en la oración también puede haber pausas, un pequeño tiempo de reflexión. Si lo avisas con antelación, el silencio no les resultará incómodo.
Para el niño es de gran ayuda que empieces tú con una breve oración y luego le digas que ahora puede contarle todo al Señor Jesús.
Ánima al niño…
... a orar en voz alta.
... a invocar el nombre del Señor Jesús. Porque sólo en Su nombre se encuentra perdón y salvación (ver Hechos 2:21, 4:12; Romanos 10:13).
Hoy en día, los niños están más que nunca involucrados en prácticas de ocultismo, y sufren las consecuencias de ello. Por eso puede ser que algunos no sean capaces de pronunciar el nombre de Jesús. Si esto ocurre, deberías animar al niño con cariño y perseverancia a que invoque a Jesús. Si es necesario, y si el niño lo desea, puedes decir las primeras frases y que el niño las repita como oración. Una vez que se haya roto la resistencia, suele fluir la oración libremente.
... a nombrar los pecados que recuerda. Porque lo que queda expresado e incluido en la petición de perdón, ya no será una carga en el futuro. Y, sea lo que sea lo que confiese el niño, por favor, nunca reacciones con horror. Ni con sorpresa. Si de vez en cuando echamos un vistazo a nuestro propio corazón, nos volvemos misericordiosos con los demás, ¿verdad?
... a confesar toda culpa de la que es consciente. Puedes plantear la siguiente pregunta durante el tiempo de oración: "¿Eso es todo o se te ocurre algo más que le quieras decir a Jesús?" No se trata de hacer un examen de conciencia, sino de contribuir a que el niño alcance la plena libertad y comience a seguir a Jesús con alegría.
... a pedir perdón a Jesús y a darle las gracias porque murió por todos los pecados. Jesús el Salvador responde inmediatamente a esa oración.
A veces es necesario guiar al niño en la oración con frases cortas o ayudarle a empezar.
Tras la oración podemos aceptar el perdón con fe, basándonos en 1ª Juan 1:9, y comunicárselo al niño. ¡Aleluya!
El corazón está limpio, el pecado fue quitado y la culpa perdonada.
La conversación continúa ahora con unas palabras de ánimo y una pregunta: "El Señor Jesús ha perdonado tus pecados. Tu corazón se ha limpiado. ¿Te imaginas quién quiere ser ahora el SEÑOR de tu vida?"
La respuesta espontánea será casi siempre: "¡Jesús!"
La siguiente pregunta será: "¿Tu también quieres que lo sea?"
Ahora sigue una oración (si no se ha hecho ya) en la que el niño recibe a Jesús en su vida.
"Señor Jesús, te doy gracias porque perdonaste mi culpa.
Por favor ven a mi vida. Quiero pertenecerte para siempre. Amén".
A continuación es indispensable hablar de la certeza de la salvación.
10 La certeza de la salvación
La certeza de ser salvo y de tener vida eterna es el fundamento indispensable para seguir a Jesús y para un crecimiento sano en la fe.
Un niño salvado debe recibir, a través de la Palabra de Dios, la certeza de que ha sido aceptado por Jesús y de que es hijo de Dios.
La certeza de la salvación no se basa en las buenas sensaciones que se experimentan en el momento de la conversión, ni tampoco en las palabras del acompañante espiritual.
La Palabra de Dios es una roca firme. En ella debe fundamentarse la fe del niño.
Puedes guiar al niño a la certeza de la salvación con Juan 1:12. Abre tu Biblia y pide al niño que lea ese versículo en voz alta: "Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios".
Luego pregunta: "¿Has hecho algo de lo que pone aquí?", y repite el versículo. A veces de forma espontánea, otras con titubeos, llega la respuesta: "Sí. Creo en Jesús. Lo he recibido". Tu siguiente pregunta será: "¿Entonces qué eres ahora?"
"¡Un hijo de Dios!" A menuda esa respuesta viene acompañada de una expresión de felicidad indescriptible. Esos momentos son de los más hermosos en el ministerio entre niños. Deseo que tengas muchos momentos así.
Cuando un niño o una niña declara: "¡Soy un hijo/una hija de Dios!", es la confirmación de que ha habido una conversión. Han recibido el Espíritu Santo. Porque sin Él, nadie puede decir: "Soy hijo de Dios, Jesús es mi Señor" (ver Romanos 8:16).
Julia leyó Juan 1:12 en voz alta. Cuando le pregunté qué era ahora, al principio se quedó en un silencio atónito. Se quedó literalmente sin palabras. Pero sus ojos brillaban. Su rostro resplandecía de alegría. Entonces, abrumada por el hecho de ser hija de Dios, dijo: "¡Eso es genial! ¡SÚPER!"
Ahora puedes reforzar la certeza del niño con unas palabras de ánimo:
... Eres hijo/hija de Dios.
... El Dios vivo, que ha creado todo, es tu Padre Celestial.
... Tus pecados han sido perdonados.
... El Señor Jesús vive en tu corazón por medio del Espíritu Santo y te ayuda a vivir cómo le agrada a Él.
... Tienes vida eterna y un día irás al cielo.
... El Señor Jesús siempre está contigo.
Añade a esa última frase la promesa de Hebreos 13:5: "No te abandonaré".
Estos hechos maravillosos producen alegría y gratitud en la vida del niño.
Por eso puedes preguntarle: "¿Qué más podríamos hacer ahora?"
"¡Dar un salto de alegría!", me respondieron una vez.
Ayuda al niño a expresar su alegría en una oración de agradecimiento a Jesús.
A veces es necesario hacer algún tipo de reparación. Por ejemplo, pedir perdón a alguien o devolver algo robado.
En estos casos hay que actuar con prudencia y delicadeza.
La reparación se puede llevar a cabo...
- por el niño,
- con el niño o
- en el lugar del niño.
Si a un niño le cuesta mucho reparar un daño, por ejemplo, devolver algo que ha robado, no se le debe obligar a hacerlo de inmediato.
Ejemplo: Una niña había robado algo en el supermercado. Quería arreglarlo a toda costa, pero no se atrevía y me pidió que lo hiciera yo. Me dio el dinero y yo se lo entregué al gerente, explicándole lo sucedido. Él se quedó muy sorprendido. Nunca le había pasado algo así.
El deber de confidencialidad del acompañante espiritual
Un obrero nunca puede revelar lo que se le ha confiado. Los problemas, las preocupaciones, las dificultades y los pecados de los niños deben mantenerse en secreto.
Antes de la conversación, dile al niño que no le contarás a nadie lo que te diga ni lo que confiese al Señor Jesús.
Los niños deben saber que no se abusará de su confianza. Para evitar que otros niños se enteren y lo cuenten, prefiero mantener las conversaciones en privado.
Es la gracia de Dios cuando un niño es ganado para Jesucristo.
La estrategia divina para ello está en Salmos 98 (LBLA).
1. ¡Su diestra le ha dado la victoria!
Jesucristo, el Señor crucificado, resucitado y exaltado, ha conquistado la salvación. No hay nada que añadir a ello.
2. ¡El Señor ha dado a conocer su salvación!
A través de ti, Dios da a conocer quién es el Salvador y qué hizo en la cruz.
3. ¡Todos los términos de la tierra han visto la salvación de nuestro Dios!
Dios mismo abrirá los ojos de los jóvenes para que vean lo que Él ha hecho y lo que es anunciado por medio de ti.
¿Quieres ahora presentar a los niños cercanos a tu corazón al Señor Jesús en oración, nombrando a cada uno de ellos? Entrégale los niños y las niñas que acuden a la reunión de niños, al culto infantil o al campamento infantil.
Ora por ellos, para que puedan ver la salvación de Dios y la acepten con fe.
Tu oración será contestada, porque:
"Así, no es la voluntad de vuestro Padre que está en los cielos, que se pierda uno de estos pequeños" (Mateo 18:14).
11 Acompañar espiritualmente después de la aceptación de la salvación
Los primeros pasos en el nuevo camino
Un buen obrero es una guía. Un excelente obrero es un acompañante en el nuevo camino. Acompaña al niño recién convertido y lo orienta en su vida con Jesús, y no solo con palabras. También ensaya con el niño los aspectos prácticos de seguir a Jesús. Porque la teoría es plata, pero la práctica es oro.
Si practicas paso a paso las siguientes siete instrucciones con un niño o con un grupo de niños, verás los frutos.
1. "Lee tu Biblia cada día"
La Palabra de Dios es como una luz en el camino. Y es alimento para el crecimiento espiritual. Es consuelo y exhortación. Quienes leen la Biblia encuentran nuevo ánimo y alegría en el tiempo devocional con Dios y Su Palabra. La mayoría de los niños que han nacido de nuevo tienen un gran deseo de leer la Biblia. Explícales cómo usar la Palabra de Dios. Muéstrales, por ejemplo, cómo encontrar el Evangelio de Juan. Un plan de lectura bíblica también les puede resultar útil.
Consejos para practicar la lectura de la Biblia con niños
1.1 Orar
Empieza con una oración. Dale las gracias a Dios por Su Palabra y pídele que ayude con la comprensión.
1.2 Leer el texto en voz alta
1.3 Reflexionar
Después, hay unos minutos de silencio para reflexionar sobre el texto bíblico.
Algunas preguntas pueden ayudar: ¿Qué aprendo en este texto sobre Dios, Jesucristo o el Espíritu Santo? ¿Qué persona de esta historia es un buen ejemplo para mí? ¿Me está Dios diciendo algo que debo hacer?
1.4 Hablar sobre el texto bíblico
Al comentar el texto, se profundiza en lo leído. Luego, un niño puede leer en voz alta la explicación de un plan de lectura bíblica.
Reserva tiempo para las preguntas de los niños. Resulta especialmente beneficioso sugerir un versículo bíblico para memorizar.
1.5 Orar
Al orar juntos, los niños dan gracias a Dios, lo alaban y le presentan sus peticiones.
Para terminar: los niños se van a casa con la exhortación de obedecer la Palabra de Dios.
2. "Habla con Dios en oración"
Para muchos niños orar es algo natural. A algunos les fluyen las palabras como un torrente, pues para ellos es un gozo y una necesidad hablar con su Padre Celestial.
Ejemplo: Durante una campaña evangelística para niños, se convirtieron dos niños que vivían en un hogar infantil. Cuando supe que eran compañeros de habitación, les propuse: "Entonces podéis orar juntos". Como si fuera lo más normal del mundo, respondieron: "Ya lo hicimos ayer".
El tener una relación con el Padre Celestial despierta el deseo de hablar con Él. Puedes fomentar ese deseo con tiempos de oración junto con el niño, animándolo a hablar también en privado con Dios, y con enseñanzas bíblicas sobre la oración.
Algunos niños incluso han creado un grupo de oración por iniciativa propia, para poder orar en grupos pequeños de forma regular. Comparte esa idea y anima a que la imiten.
3. "Obedece la Palabra de Dios"
A través de ejemplos bíblicos, la instrucción en la Palabra de Dios, biografías de misioneros y, cómo no, tu propio ejemplo, puedes modelar para los niños la obediencia voluntaria a Dios. ¡Evita caer en el legalismo! Siempre ha sido un mal maestro.
Jesús quiere discípulos que le obedezcan porque lo aman y confían en Él. "El que me ama, mi palabra guardará" (de Juan 14:23).
A quien ama no le cuesta ser obediente. Al contrario. Es fuente de gozo vivir como le agrada a Jesús y lo honra.
4. "Cuenta a otros lo que has vivido con el Señor Jesús"
Quizás deberías dar esta invitación con cautela. Espera un poco para que el niño no sufra una reacción negativa justo al principio de su camino de fe, por ejemplo, por parte de su propia familia. Hace falta sabiduría para animarle a profesar su fe en Jesús.
A veces he preguntado a los niños: "¿Quién se pondría contento si le contaras que eres un hijo de Dios?" Una respuesta: "Mi abuela".
Los niños son fieles testigos de Jesús. A menudo se convierten padres o amigos por su testimonio.
Rahel escribió: "¿Tendrías otra cruz luminosa para mí? Quiero regalársela a mi amiga. Le he hablado muchas veces de Dios".
Los niños participan con entusiasmo en actividades evangelísticas. Durante una campaña en nuestra ciudad, niños cantaron canciones y repartieron más de mil tratados en una hora. Los niños tienen mucho éxito en estas actividades, ya que los adultos no suelen rechazarles nada.
También visitar a personas mayores y enfermas tuvo buena acogida, animándolos con canciones y literatura cristiana.
5. "Necesitas comunión con otros hijos de Dios"
Para que nadie abandone, necesitamos a los demás. Tener comunión es importante y fortalece. Por eso, ofrece a los niños encuentros regulares con otros creyentes: reuniones infantiles de lectura bíblica o de oración.
Para ello se recomienda el tiempo antes o después de la reunión infantil habitual, antes o después del culto infantil. A muchos niños les resultará más sencillo que una cita adicional durante la semana.
6. "Pide perdón si has vuelto a hacer algo malo"
Enseña al niño que volver a pecar es una triste realidad en la vida de los hijos de Dios (ver 1ª Juan 1:8-9).
NO OBSTANTE: ¡Es y seguirá siendo un hijo de Dios! El nuevo nacimiento no puede revertirse por desobediencia, al igual que no puede revertirse el nacimiento natural.
Ejemplo: En una reunión de lectura bíbilca, unos chicos nos contaron con entusiasmo: "Ayer nos llevamos la Biblia al campo de deporte. Entonces vinieron algunos y nos molestaron. Cuando se fueron, recogimos rápidamente unas bayas para lanzárselas en cuanto volvieran a empezar".
Así son los niños. La conversión no los convierte en ángeles. Niños creyentes no cumplirán todas las expectativas. Por el contrario, a pesar de las claras señales de su nueva vida espiritual, también nos decepcionarán. ¿Es tal vez por eso que hay prejuicios en contra de la conversión de los niños?
¡Los niños son niños! Genuinos y sin fachada. ¿Y los adultos? Han aprendido a controlarse. Sonríen incluso cuando por dentro están furiosos. ¿Pero quién se atravería a poner en duda su fe? Los niños en cambio expresan sus emociones de forma impulsiva, usando para ello la boca, los puños y los pies.
Pero sé también que los niños tardan menos en reconciliarse y perdonar.
Ofrece a los niños amor y confianza. No les exijas demasiado.
Y nunca – ¡de verdad, nunca! – le digas a un niño que haya cometido una falta, ya sea por palabras feas o de cualquier otra forma: "¿Y tú quieres ser un hijo de Dios?"
No se trata de querer serlo, ya es un hijo de Dios. Si le niegas esa condición tras un error, es como pisotear con botas una flor de nieve. Ya no tiene (casi) ninguna esperanza.
Un niño que conoce y ama a Jesús no necesita reproches tras desobedecer. Ya sufre por su propia culpa. Por eso, lo que necesita es más bien una mano cariñosa que le ayude a levantarse y le anime.
Extiéndele tu mano y dile:
- Puedes acudir a Jesús con tu culpa, Él te perdona.
- No hace falta que vuelvas a aceptar a Jesús. Él está contigo.
- Puedes aceptar el perdón y seguir alegre tu camino. Jesús te ama.
Jesús ofrece mucho perdón al niño… ¡y a nosotros también!
Recuerda: No digas nunca: "¿Y tú quieres ser un hijo de Dios?"
7. "¡Confía en las promesas de Dios!"
Las promesas de Dios quieren acompañar a los niños en su camino con Jesús. Una promesa muy especial de Dios es: "No te dejaré" (Hebreos 13:5b).
Esto aplica tanto a los días buenos como a los difíciles. Dios nunca abandona a sus hijos. Ni siquiera cuando tropiezan o tienen problemas.
Diferentes opciones cuando el acompañamiento espiritual no se puede hacer en persona
Si no es posible el acompañamiento espiritual ni en persona ni en grupo, puedes mantener el contacto con cartas o llamadas telefónicas.
También puedes sorprender al niño con una visita o una invitación. Esto debería hacerse previo acuerdo con los padres.
Tal vez el acompañamiento espiritual también sea posible a través de WhatsApp, Telegram, Instagram y otras plataformas.
Orar por el niño
Me he guardado para el final el servicio más hermoso e importante que le puedes hacer a un niño.
Dios contesta las oraciones. Y por eso, la intercesión es la forma más eficaz de acompañar a un niño en su camino con Jesús.
Hablar de orar es fácil, pero a veces nos cuesta llevarlo a la práctica. ¿Por qué? ¿Porque el diablo nos lo impide? No. No de todo tiene la culpa el enemigo.
¿Podría ser que...
... la comodidad nos lleva a ser negligentes en la oración?
... estamos convencidos sólo en teoría del poder de la oración?
Si oras a diario por todos aquellos que se ganaron para Jesucristo y se los presentas a Dios por su nombre, las consecuencias serán inimaginables.
Te voy a contar qué cambió mi vida de oración.
El siguiente episodio supuso un giro positivo: Cierto día pensé que estaba demasiado cansada para orar y decidí no hacerlo. Pero luego me encontré haciendo muchas otras cosas en lugar de orar. Me di cuenta de que me estaba engañando a mi misma, y aún hoy recuerdo muy bien ese momento.
He dejado de pedirle a Dios tiempo para la oración. Ahora programo la intercesión en la mañana – y lo cumplo. Soy muy madrugadora y es por la mañana cuando mejor me concentro.
No es ningún secreto: Encontramos tiempo para aquello que es importante para nosotros. Y eso es precisamente lo que quiero poner en práctica con respecto a la oración.
También es un hecho que tiempos regulares de oración conforman un hábito. Y así ha sido para mí por la bondad de Dios.
No hay excusa para la falta de oración. Pero hay perdón y la posibilidad de cambiar. Y eso me alegra mucho. Porque lo que escribo hoy, puede verse cuestionado o descuidado mañana mismo.
No puedo dar garantías por mi misma. Pero quiero ser fiel y hacer aquello que el Señor Jesús nos mandó más que cualquier otra cosa: ¡Orad!
Consejos desde la experiencia:
• Escoge para la oración un momento del día en el que te resulte fácil concentrarte.
• Ora en base a las promesas dadas por Dios y anótalas en tu lista de oración. Las oraciones de Pablo ofrecen mucha inspiración para orar específicamente por creyentes.
• Ora por los niños nombrando a cada uno.
A menudo, aunque no siempre, después del tiempo de oración el trabajo me resulta más fácil y lo hago más rápido. Y si al final del día hay cosas que han quedado pendientes o que no han salido bien, sé que, al menos, he hecho lo más importante.
"Y esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye. Y si sabemos que él nos oye en cualquiera cosa que pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho" (1ª Juan 5:14-15).
Espera ver cambios en la vida del niño
El joven hijo de Dios debe y quiere ser reconocido como una persona nueva.
A los ojos de Dios se ha producido un cambio de una magnitud inconcebible. "De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas" (2ª Corintios 5:17).
"He aquí", dice Dios en Su Palabra. ¡Mirad! ¡Prestad atención a lo nuevo!
Aquí hay una persona que…
… fue trasladada del reino de las tinieblas al reino de la luz.
… fue salvada de la perdición.
… se cambió del camino ancho al estrecho.
… fue reconciliada con Dios por la sangre del Señor Jesús.
Estas son realidades espirituales inamovibles, aunque el comportamiento del niño convertido no siempre cumpla con tus expectativas.
Un hijo de Dios es perfecto en su posición ante Dios, pero su comportamiento aún no es perfecto.
Por eso: ¡ten misericordia! Al mismo tiempo, puedes esperar ver cambios en la vida del niño. El Espíritu Santo obra transformación, pero se manifestará de maneras muy diferentes en la vida de los niños, ya que también depende del temperamento de cada uno.
Cambios en la vida de un niño que ha nacido de nuevo
1. La certeza de la salvación y el gozo de ser hijo de Dios
2. El deseo de leer la Biblia
Ejemplo: La madre de Sarah contó que la familia se fue de vacaciones después de la campaña de evangelización. ¿Qué fue lo primero que Sara metió en la maleta? La Biblia.
3. El deseo de orar
Ejemplo: Ralph preguntó: "¿Vamos a tener un tiempo de oración? ¿Podrá cada uno decir algo, como la otra vez?" Apenas podía esperar para empezar a orar.
La oración comunitaria con los niños es una de las experiencias más impactantes. Sus oraciones reflejan fe, autenticidad y seriedad.
4. El esfuerzo por ser obediente
5. Tristeza por haber hecho algo malo
6. Entusiasmo misionero
Muchos de los niños salvados son pequeños misioneros entusiastas.
• Invitan a sus amigos a la reunión para niños.
• Hablan a otros de Jesús y los ganan para Él.
Simona escribió: "Tengo que contarte, nada más empezar esta carta, que Lena, mi amiga, ha aceptado a Jesús. Ya había leído la Biblia conmigo muchas veces. Un día me dijo que ella también quería ser hija de Dios. Entonces oramos y le pedimos a Jesús que entrara en el corazón de Lena".
¡Es maravilloso que los niños ganen a otros niños para Jesucristo! Cuenta con ello y guíalos en ese sentido.
• Oran por amigos que aún no son salvos.
A veces me sorprendía que los niños, nada más convertirse, se dieran cuenta de quiénes aún no conocían a Jesús. En su primera oración, Jutta oró por sus padres, para que ellos también se convirtieran en hijos de Dios.
• Viven su fe con valentía.
Maik se convirtió en un campamento infantil. En casa, profesó su fe en Jesucristo. "Mamá, ¡a partir de hoy vamos a orar todos los días!" Empezó a dar gracias a Dios antes de las comidas. Los padres vieron el cambio en su hijo. Se abrieron al Evangelio y empezaron a ir a la iglesia. Y Maik se convirtió en un fiel colaborador de la reunión infantil.
7. Amor por Jesús
En la vida de muchos niños se puede ver que aman a Jesús.
Se ve por cómo hablan de su Salvador.
También se ve por lo mucho que sufren cuando otros ridiculizan a Jesús y se burlan de Él.
Cuando Jesús llena el corazón, la boca no puede callar.
Y la mano busca los lápices de colores.
Este maravilloso dibujo muestra por quién late el corazón del pequeño artista.
Los cambios en la vida de un niño son motivo de alegría. Espera verlos, reconócelos y elogia al niño por ellos. Da gracias al Señor Jesús por ello, aunque todavía no todo se presente como un fruto hermoso y maduro.
Cuando Marco dio el primer paso por el camino estrecho, dijo: "Sé qué es lo que más alegría le da al Señor Jesús." Intrigada, le pregunté: "¿Y qué es eso?" Su respuesta fue: "Cuando no volvemos a cometer el mismo pecado".
Nunca había oído a ningún niño decir eso con tanta seriedad y convicción. Oré en silencio para que Dios le concediera Su gracia para ello.
Las revelaciones espirituales de los niños te traerán mucha alegría. De hecho, en este aspecto muchas veces superan a algunos adultos. A menudo me he maravillado ante las profundas reflexiones de un niño, que Dios le había revelado al leer Su Palabra.
Así que no escatimes en elogios y reconocimiento. Préstales atención. Reparte generosamente palabras de ánimo.
12 Una palabra de ánimo
Quien acompaña espiritualmente a niños necesita, a su vez, grandes dosis de ánimo constantemente. Dios me lo concedió en un momento en el que el gozo y el privilegio del ministerio se veían empañados por grandes preocupaciones y decepciones. Decepción porque niños creyentes no continuaban en el camino con Jesús, y preocupación por los demás, preguntándome si seguirían siendo fieles.
En medio de esa situación leí Juan 15:16 con ojos nuevos.
Jesús dice: "No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros, y os he puesto para que vayáis y llevéis fruto, y vuestro fruto permanezca; para que todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, él os lo dé".
¿También has descubierto la doble promesa de ese versículo?
1. Vosotros lleváis fruto.
2. Vuestro fruto permanece.
Aunque nos esforcemos por servir fielmente a Dios y hagamos por los niños todo lo que podamos, al final todo está en manos de Dios. Él es quien da fruto. Él se encarga de que permanezca. El SEÑOR lo hace incluso cuando nuestros ojos tienen que ver cómo el fruto bueno y fresco parece convertirse en frutos secos.
Cabe destacar que la doble promesa del Señor Jesús culmina en una afirmación sobre la oración: "… para que todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, él os lo dé".
Será una bendición que tú y yo guardemos esta palabra y la pongamos en práctica.
Sé que no siempre se presta atención a los pasajes bíblicos recomendados. Pero estos versículos deberías leerlos sin falta en tu Biblia.
Por favor lee primero Salmos 116:6.
Después busca Juan 10:27-30, y luego sigue a Filipenses 1:6.
Lee estos versículos varias veces. Reflexiona sobre ellos y – ¡confía en ellos! Porque Dios realmente habla en serio cuando nos da Sus promesas.
Para terminar, voy a volver a la escena de la reunión infantil del principio de estas páginas.
¿Recuerdas cómo protestaron los niños y las niñas cuando oyeron que no era posible que los niños se salvaran? "¡Pero sí es cierto!", exclamaron a gritos.
Gracias a Dios, los niños pueden creer y ser salvos, si se les ha instruido bien en la Palabra de Dios y se les da la oportunidad de acudir a Jesús.
Innumerables niños son prueba de ello, lo han vivido en primera persona. Y muchos que se conviertieron de pequeños, hoy profesan su fe cristiana en la universidad, en sus estudios de formación profesional, en el trabajo, en la familia y en las misiones.
Dios construye Su Reino con muchos voluntarios y obreros a tiempo completo que le entregaron su vida siendo jóvenes.
¡Ganar a niños para Jesucristo!
Es un privilegio para nosotros. Es un honor para el Señor.
¿Te han animado estas páginas a perseguir aún más decididamente este objetivo en tu ministerio con los niños? No te vas a arrepentir si empleas tu mejores fuerzas, tiempo y recursos para ganar a niños para Jesucristo.
Recuerda: Si alguien se salva siendo niño, se salva toda una vida. Dios no quiere renunciar a ninguna.
Porque: "Así, no es la voluntad de vuestro Padre que está en los cielos que se pierda uno de estos pequeñitos" (Mateo 18:14).
Lo que nos motiva a ganar a niños para Cristo no es tanto el hecho de que están perdidos, sino sobre todo la gloria de Dios. Solo Él tiene derecho sobre sus vidas, pues Él es su Creador y Redentor. Sólo el SEÑOR debería tener esas vidas. Por eso trabajamos para que Dios obtenga lo que le pertenece por justicia, y que los niños sean ganados para Jesucristo.
¡El SEÑOR te bendiga y te guarde en tu ministerio entre niños!
Ganar a niños para Jesucristo
Cómo llevar a un niño a Jesucristo
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Título original: Kinder für Jesus Christus gewinnen – Wie du ein Kind zu Jesus Christus führen kannst
Salvo que se indique lo contrario, todas las citas bíblicas proceden de la Biblia Reina Valera 1960 (RVR1960).